FILTRAR

Provincia Servicio

SERVICIOS

Organización de Bodas Arteventos S.L
Belleza y salud AQUA ZEN SPA

ARTÍCULOS Nacional

Organización de Bodas

LOS SONIDOS DE UNA BODA

El acompañamiento musical de una boda es una tradición de origen decimonónico que vive hoy sus mejores momentos.

Vuestra próxima boda representará la culminación de un deseo compartido, cuyo germen podríamos situar en un remoto dueto onírico de noche de verano, como la obra literaria de Shakespeare o la homónima creación musical de Felix Mendelsshon. Precisamente de esta última rescató la princesa Victoria de Inglaterra el brillante movimiento de la Marcha Nupcial que sirvió para solemnizar su boda con Federico Guillermo de Prusia el 25 de Enero de 1858. Se iniciaba así una tradición que perdura desde entonces.

Tiremos por tanto de imaginación para que esta inconfundible melodía nos acompañe por las líneas de este artículo dedicado en esta primera parte a la presencia de la música en las ceremonias religiosas.

Tan diversas son las alternativas existentes para incorporar música a una ceremonia nupcial que los contrayentes tendrán que abordar con muchos meses de antelación el inevitable debate sobre qué, quién, cuánto y cómo. Previamente, los novios habrán solicitado el visto bueno del oficiante o incluso de la propia parroquia cuando el sacerdote proviniera de otro lugar. Con este trámite ineludible tendrán delimitado el tiempo disponible para su ceremonia, lo que a su vez determinará el repertorio y su perfecta adaptación a la liturgia. Entonces, habrá llegado el momento de informar a familiares y entorno más cercano para, con sutileza, evitar que el asunto musical se convierta, a espaldas de los novios, en la peligrosa ocurrencia de un padrino generoso o en la inoportuna iniciativa del "melómano" de la familia.

"El asesoramiento profesional es imprescindible para lograr una correcta selección musical."

Aunque la música de una boda es materia de consenso entre los contrayentes, será siempre deseable recabar asesoramiento profesional, escuchar opiniones y sobre todo solicitar audiciones previas. En definitiva, nada distinto a los protocolos aplicados a la elección de vestidos, alianzas, fotógrafo, banquete o peluquero. Más allá de los gustos y preferencias de cada pareja, debemos recordar que la música solo está destinada a engrandecer la ceremonia, pero sin sobrepasar la importancia del Sacramento que se celebra. Discreción y sobriedad serán por tanto virtudes apreciables, tanto a la hora de confeccionar el programa como durante su ejecución.

"La presencia de la música está destinada a engrandecer la ceremonia."

Por fortuna, la oferta es hoy tan variada como diversos son nuestros gustos al respecto. Organistas, conjuntos de cámara, coros polifónicos, solistas líricos, coros góspel, cuartetos de cuerdas y metales, coros rocieros y octetos vocales son las formaciones más demandadas pero no las únicas. En cualquier caso será preferible pecar por defecto para evitar repertorios demasiado pretensiosos o formaciones sobredimensionadas.

Sobre títulos y compositores solo dejaremos algunas recomendaciones generales, como la de iniciar la ceremonia con un pasaje instrumental que acompañe la llegada de los invitados y la entrada del novio con su madrina. Será sutil recurso para templar los nervios de algunos y ahogar los murmullos de la espera. Para tal momento, el Arioso de Bach o el Canon de Pachelbel son valores seguros. A partir de ahí habrá que decidir entre la Marcha de Mendelsshon y un himno cantado para la entrada de la novia, seleccionar un breve aleluya antes del Evangelio o entre lecturas, incorporar un discreto Adagio tras la entrega de anillos y arras, optar entre Gounod y Schubert para el Ave Maria del Ofertorio, elegir las dos piezas de la Comunión entre las que no debería faltar un Panis Angelicus, para volver a un pasaje instrumental en las firmas, momento muy propicio para incorporar a nuestra selección algo de Boccherini o Albinoni. La ceremonia estará entonces tocando a su fin y solo quedará la salida de los novios a los sones de la Marcha de Wagner, del Aleluya de Haendel o del Gloria de Vivaldi.

Habremos completado así la banda sonora que acompañará para siempre los recuerdos de un día feliz e irrepetible.


Texto: Juan Miguel Somosierra

BUSCADOR

SIGUENOS

SUSCRIBETE

Escribe tu email y recibirás ofertas y promociones de nuestra web.
suscribe unsuscribe

PUBLICIDAD