Bodas en el Extranjero
Juan José Núñez P.
Casarse por amor en la India es un privilegio que no ocurre todos los días, ya que a la hora de elegir pareja, la función recae exclusivamente sobre los padres de ella. Aunque cada vez mas, los jóvenes no quieren aceptar la costumbre de casarse bajo la imposición paterna, posición que supone una falta de respeto hacia la tradición familiar y que en algunos casos ha acabado incluso con la muerte de los amantes.
Curiosamente es en las castas más pudientes donde se están produciendo la ruptura de la tradición de una forma más considerable y esto se explica porque en el caso de las castas más pobres, el enlace les suele ocasionar muchos beneficios, pues el tema económico prima sobre todas las cosas. Pero vayamos ya a lo puramente ceremonial. Algunas personas describen el casarse en la India como “un trabajo a tiempo completo”, ya que estas ceremonias pueden durar hasta una semana. Rituales, tradiciones, fiesta y celebración... a lo que se le añaden miles de pequeños detalles heredados de generación en generación.
El rito de la boda es uno de los más antiguos de la cultura india, donde existen muchos tipos de variedades, pero la única cosa que tienen en común es la presencia de la familia como parte fundamental del evento. Los elementos básicos de las ceremonias se establecieron hace mas de 40 siglos en las escrituras antiguas Hindúes llamadas Vedas. Existe la creencia de que para conseguir la felicidad en el matrimonio, la boda ha de celebrarse en un día “favorable”, esto se hace teniendo en cuenta la fecha de nacimiento de los novios y el calendario hindú, siendo un sacerdote el que calcula los días mas favorables para el enlace.
Una vez es aceptada la solicitud de compromiso, se celebra una fiesta, generalmente organizada por la familia de la novia, donde esta obsequia a los novios con joyas, dinero o dulces, y es aquí donde tiene lugar el intercambio de anillos entre los novios.
Más adelante se celebra el SANGIT o fiesta de la música, celebración previa a la boda y de exclusividad femenina, donde las mujeres y la música tienen todo el protagonismo: pues se baila y se canta toda la noche. No hay familia que realice una de estas fiestas sin la presencia de un Dhol, instrumento musical que es tocado por una de las invitadas. Las menos dotadas al manejo de instrumentos musicales, se limitan al acompañamiento, golpeando cajas de madera con una cuchara, para después dar paso a las canciones rituales, algunas con contenido religioso y otras con una letra algo mas picante, sobre temas atrevidos como la familia del novio, la noche de bodas o lo que ocurre después del matrimonio.
A lo largo de la noche, es costumbre que las mujeres adornen el cuerpo de la novia con tatuajes de Henna, sobre todo en las manos, pero si lo que la novia desea es un complicado dibujo artesanal, este deberá esperar a después de la fiesta del Sangit, pues hay casos en los que la complejidad del adorno corporal ha llevado tres días completos. Los dibujos simbolizan amor, prosperidad, felicidad, fertilidad y protección de los malos espíritus.
Y ahora, ¿que ocurre con los hombres mientras las mujeres celebran el Sangit?, pues que ellos organizan su propia fiesta en discotecas donde no faltan los temas más famosos de Bollywood.
Podría decirse que estas son las despedidas de solteros de ambos, pero aun falta un último ritual que se realiza la mañana anterior a la boda, el TEIL BAAN, “BUEN AUGURIO”. Hoy en día es un rito puramente simbólico que consiste en la preparación estética de los novios, ya que antaño al no haber salones de belleza, formaba parte del ritual previo a la boda, ahora, se realiza puramente por tradición más que por necesidad. En este día, las mujeres casadas de la familia de la novia, aplican una serie de cuidados a la futura esposa, los ingredientes usados van desde el aceite de mostaza hasta un polvo rojo llamado Vamilian, que se aplica sobre los pies, rodillas, codos, hombros y frente de la prometida.
¡Y por fin la boda! El novio ha de llegar en procesión al lugar del evento, lo hace a caballo o sobre carroza, siempre escoltado por su sequito de invitados.
Esta “caravana del amor” tiene por costumbre detenerse cada pocos metros para bailar al son de la música. Posterior-mente, el novio, se sentara en una especie de trono, donde aguardara a que la futura esposa llegue acompañada de sus familiares y amigas más cercanas. Los novios lucirán vestimentas en color rojo, adornadas con bordados en hilo de oro y numerosas joyas como complementos del traje tradicional.
Es estrictamente obligatorio que los novios pasen sentados en sus tronos toda la fiesta, eso si, no pueden hablar, han de permanecer callados mientras todo el mundo ríe, canta y celebra la unión, no siendo hasta pasada la media noche, cuando se produce el enlace puramente religioso.
Esta parte de la ceremonia, solo pueden presenciarla los familiares más directos. Durante más de dos horas, el sacerdote, los novios y sus padres, actúan en un ritual en el que se recitan versos y se intercambia dinero, arroz y flores.






































